XXXIV Trofeo San Antonio – Navas de Oro

Deportes | | publicada el 14 junio, 2012 a las 4:51 pm

Informa: Soraya Rodriguez

Fotografía: Iván Saeta

Cita obligada para los juveniles en la localidad segoviana de donde es oriundo el principal patrocinador del equipo. En los tiempos que corren, el CDCC Navas de Oro sigue esforzándose en organizar carreras para las categorías de base. Aunque el esfuerzo no se vio recompensado con la participación de todos los equipos castellanoleoneses, que en su mayor parte decidieron acudir a carreras fuera de la comunidad,  y por desgracia tomaron la salida un número mínimo de corredores. A pesar de ello, por respeto al organizador y por propio orgullo, los ciclistas que acudieron a Navas de Oro se tomaron muy en serio la prueba y la disputaron desde el kilómetro uno.  En un pelotón tan pequeño, las estrategias de equipo no suelen funcionar, y es más bien cuestión de fuerza e inteligencia el lograr la victoria. Los de Gerardo de la Calle, en inferioridad numérica frente al equipo  zamorano Ferretería La Fuente, no dejaron escapar la primera oportunidad que se presentó para atacar al exiguo pelotón, y fue Rubén Almazán quien emprendió la aventura en solitario, saltando del grupo en km 10. Con 88 kms por delante, lo arriesgado del ataque le permitió zafarse de los perseguidores, que prefirieron reservarse para más adelante. Pero en poco tiempo, la ventaja fue aumentando  considerablemente. Un minuto, dos, tres… Los kilómetros pasaban y Almazán seguía en cabeza al paso por las localidades de Coca, Santiuste, Nava de la Asunción y de nuevo Navas de Oro, donde se situaba la primera meta volante de la jornada. En el pelotón, sus compañeros sufrían los ataques de los zamoranos, que decidieron reaccionar mediada la prueba y dada la gran ventaja que ya llevaba el corredor del Gerardo. Germán Ampudia (Ferretería La Fuente) se escapaba del pelotón tratando de dar caza al corredor del Club Ciclista Arandino, y poco después hacía lo mismo su compañero Juan Francisco Cancelo, pese a los intentos de los Gerardos Daniel Arroyo y Mario Lacalle en mantener controlado el grupo. Pero la persecución se hizo larga para los zamoranos. Redujeron las distancias con Almazán, pero éste no estaba dispuesto a entregar la cuchara. La lucha se intensificó cuando los corredores se acercaban de nuevo a Navas de Oro. Este segundo paso otorgaba los puntos para obtener la victoria en las metas volantes. Ampudia se aproximaba peligrosamente a Almazán a un kilómetro de la meta volante, pero la ventaja fue suficiente para el Gerardo, que por segunda vez atravesaba la localidad en primera posición y en solitario. Estaban en el km 58 y la prudencia aconsejaba dejarse alcanzar por los rivales para cubrir el resto de la carrera con el menor desgaste posible, una vez logrado el trofeo de las metas volantes. Pero esa opción despareció cuando una avería mecánica hizo parar a Almazán en seco. Cambio de bici y vuelta a la pelea, pero esta vez ya sobrepasado por Ampudia y Cancelo, que le seguían de cerca. El cansancio y el bajón anímico pasaron su factura. Parecía eterna la remontada, y cuando Almazán alcanzó a uno de los zamoranos, el otro ya circulaba en cabeza con 2’ de ventaja. Llegaron al Alto de la Constanzana, y fue patente la merma física del Gerardo, que vio cómo el derroche de energía le privaba de disputar el premio de montaña. Al paso por Bernardos, Domingo García y Migueláñez la tortura llegó de la mano de nuevos corredores que consiguieron escapar del pelotón y acechaban a los de cabeza de carrera. La diferencia de ritmo era patente, y Almazán era atacado por los perseguidores sin tener opción de lucha. En los últimos instantes, su compañero Daniel Arroyo lograba alcanzarle, quizá para dar algo de esperanza al equipo arandino de intentar contactar de nuevo con los corredores que rodaban por delante. No hubo kilómetros ni fuerza para materializar esa esperanza, pues los zamoranos ya marchaban a demasiada distancia de los arandinos. En meta, Cancelo lograba la victoria. Arroyo fue 7º y Almazán 9º, con el trofeo de las metas volantes como única recompensa a una escapada de más de 50 kms en solitario.

 

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