Excepcional sanidad de los viñedos Ribera del Duero

Con nombres y apellidos (vino, gastronomía y turismo) | | publicada el 6 julio, 2010 a las 12:22 pm

Informa: Diariodelduero.com

“El Consejo Regulador Ribera del Duero ha emitido el segundo informe de esta cosecha sobre la situación de los viñedos acogidos a esta Denominación de Origen a fecha 1 de Julio de 2010”.

La última etapa del ciclo pasado presentó una climatología moderada, permitiendo en líneas generales un buen agostamiento de las platas. Por lo que se refiere a las temperaturas, ha sido un invierno típico, en el que se han compensado los promedios de máximas, que han estado por debajo de lo habitual, con los de mínimas.

El arranque de la primavera, especialmente durante el mes de mayo, ha sido más frío de lo tradicional en la zona, lo que ha seguido ocurriendo durante el mes de junio afectando especialmente a las temperaturas máximas. En cuanto a la pluviometría, el balance es bastante positivo, superando el doble de lo recogido durante la pasada campaña en el mismo periodo de tiempo.

Consecuentemente, existe una buena reserva hídrica en los suelos. Las cantidades registradas hasta el 1 de julio suponen entre 62 y 114 mm por encima de las medias históricas y más del doble que el año anterior. Conviene destacar igualmente las condiciones muy favorables en que se han registrado las precipitaciones, permitiendo un adecuando aprovechamiento de las mismas.

Durante el mes de junio, las lluvias han sido igualmente abundantes registrándose precipitaciones aproximadamente del doble de un año normal para ese mes. Los datos para las localidades de Aranda, La Horra y Peñafiel se encuentran respectivamente en las tablas 3,4 y 5.

La brotación tuvo lugar en fechas habituales, alcanzándose el estado fenológico C (punta verde) el día 26 de abril (8 días antes que en la campaña anterior). Una vez concluida la brotación, y pese a la elevada pluviometría registrada, el viñedo no aceleró su crecimiento hasta finales de mayo.

A primeros de junio el viñedo, en especial por la influencia de las heladas y los fríos de primavera se encontraba en el estado fenológico H (botones florales separados), situación muy similar a la que presentaba en las campañas 2005, 2006 y 2007 en estas mismas fechas. No obstante, debido especialmente a las temperaturas menores a las habituales así como a las precipitaciones registradas durante el mes de junio, el viñedo ha retrasado su ciclo en estas fechas recientes situándose en circunstancias parecidas ( e incluso ligeramente más retrasadas) que en las campañas 2008 y 2009. Estos datos pueden observarse en la tabla 1 (comparación fenológica).

En el momento actual la Ribera del Duero se encuentra en el momento fenológico J (cuajado) y se está observando un notorio corrimiento en especial debido a las lluvias y los fuertes vientos registrados durante la época de floración-cuajado.

ACCIDENTES CLIMATOLÓGICOS

En este sentido, hay que destacar las heladas registradas en la zona, tanto durante el reposo invernal, como durante la primavera. Las heladas invernales de consideración no han sido tan numerosas como en ocasiones anteriores; no obstante, en las noches del 20 de diciembre de 2009 y del 10 de enero de 2010 se llegaron a alcanzar los -12 ºC, lo que provocó el secado de algunos pulgares y brazos, fundamentalmente en las plantaciones más jóvenes.

En cuanto a las heladas de primavera, han hecho su aparición en la primera quincena de mayo, incidiendo especialmente durante los días 6 ( -3ºC) y 15 de mayo (-1,5 ºC). Al ser heladas de irradiación, en líneas generales han afectado en mayor medida a las plantaciones más expuestas (en valle o páramo) y a los viñedos más jóvenes. Desde el punto de vista geográfico, se ha visto más afectada la zona Oeste de la Denominación de Origen. Conviene destacar la irregular afección de la helada, observándose viñedos dañados en su práctica totalidad junto a otros indemnes.

Por otra parte, el 27 de junio se registró una tormenta que afectó especialmente al entorno de Aranda de Duero y en la zona cercana a Roa, incidiendo especialmente en la población de Fuentelcésped donde se recogieron en diferentes zonas más de 60 mm en muy poco tiempo tiempo. Pese a los escasos daños ocasionados por el granizo, el viento ha roto numerosos pámpanos en algunas parcelas y se han producido las habituales cárcavas e inundaciones.

PLAGAS Y ENFERMEDADES

Es destacable la excepcional sanidad del cultivo.

En cuanto al mildiu (Plasmopara viticola, Berl y de Tony), el modelo teórico para diferentes localizaciones de la Ribera del Duero indica una situación bastante preocupante de riesgo de infecciones secundarias y desarrollo de la enfermedad; no obstante y, pese a que el modelo indica un riesgo alto de infección, es mitigado por las altas temperaturas que se registran. En cualquier caso, es preciso mantener la alerta ante la posible aparición de manchas de aceite, en especial si se repiten las lluvias ya que podría producirse la infección por esta enfermedad. Los gráficos 1,2 y 3 indican el modelo de riesgo de mildiu en las poblaciones de La Horra, Aranda de Duero y Peñafiel.

Excoriosis (Phomopsis viticola, Sacc).- En la presente campaña a penas se han detectado daños por esta enfermedad.

Acariosis (Calepitrimerus vitis, Nal).- Teniendo en cuenta el rápido crecimiento de los brotes en las últimas fechas, esta plaga ha incidido menos de lo esperado.

Polilla del racimo (Lobesia botrana, den y schiff).- No existe riesgo actualmente, debido a que nos encontramos en el valle tras la primera generación, la cual ha tenido escasa entidad. Estos datos pueden observarse en el gráfico 4. – Curva de vuelo de polilla del racimo en Ribera del Duero.

Oidio (Uncinula necator, Burr).- Dadas las condiciones de final de la campaña pasada (agostamiento lento y ataques frecuentes de oidio tras la vendimia), es necesario vigilar atentamente esta enfermedad.

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